MUSEO ORO DEL PERU

Es deseo de la Fundación Miguel Mujica Gallo, a través de estas páginas, mostrar al mundo la belleza y calidad de piezas de diferentes culturas, tanto de nuestro patrimonio peruano, que se exhiben en el museo “Oro del Perú” como de diversos países del mundo, expuestas en el museo “Armas del Mundo”. No podemos dejar de mencionar que tales colecciones de piezas son el producto de un patriota que supo emplear su vida y fortuna a favor de la cultura.

Nuestra Fundación se ha formado con fines altruistas, para proteger la estabilidad de los Museos y para que sean, ahora y siempre, el atractivo turístico de nuestra querida ciudad.

Miguel Mujica Gallo, distinguido caballero limeño, hombre de negocios vinculado a importantes y variadas actividades económicas de su país, fue también un coleccionista de fama internacional: Pero esta característica suya no impidió que su interés y curiosidad se extendieran a otras naciones, inclusive a las más alejadas geográficamente de su patria. Se puede comprobar a través de su extraordinaria colección de armas: veinte mil piezas de todos los tiempos y de todos los países, sin duda una de las más notables del mundo.
Durante sus muchos viajes por el orbe fue reuniendo piezas interesantísimas (algunas de ellas verdaderas joyas) y armas que pertenecieron a personajes famosos de la historia. Piezas que hoy se presentan en ambiente preparado para recibir al público y transportarlo a otros momentos históricos.

Oro

El "Oro de los yungas” (tan esplendoroso como el Sol de los Incas) brillaba, resplandecía, adornaba, cubría momias y ornamentaba templos; pero no servía de medio de cambio ni cumplía una utilitaria función de riqueza.

En las vitrinas del museo "Oro del Perú" se despliega así, el trabajo de orífices, a lo largo de varios siglos de historia peruana, principalmente en oro preincaico. Posee adornos de todas las culturas como las narigueras caladas, repujadas, con colgajos de piedra recortada, con juegos de filigrana, con figuras de pájaros, de hombres o de monos, mantos, brazaletes, orejeras y depiladores de Vicus; lagartijas, comadrejas, felinos, bolsas de coca, aretes y cinturones de Frías; pectorales con motivos zoomorfos, llanas o repujadas coronas de Chancay; máscaras funerarias, con rayos retorcidos o serpientes, de Ica; máscaras con bocas abiertas y dentadas, muñequeras, canilleras y espátulas de Nazca.

Los ambientes del museo albergan también la riqueza de los objetos de oro del arte Chimú: finísimos cántaros o huacos de Lambayeque con dos picos abiertos y un puente curvo que los une, grandes máscaras funerarias pintadas de rojo y a veces con colgaduras de piedra en los ojos, coronas con altos penachos, "tumis" o cuchillos ceremoniales con la imagen de un ídolo en la empuñadura y elaborados con tocados de filigrana, vasos rituales con incrustaciones, manos y brazos como grandes guantes repujados, zorros, pájaros, peces, orejeras, pendientes, prendedores, pectorales, collares de número incontable, cetros, vasijitas, mantos adornados con miles de piezas de oro ( a manera de escamas) bolas de oro, colgajos de oro, hasta unas importantes andas de madera con láminas de oro e incrustaciones de piedras preciosas.


Los antiguos peruanos trabajaban los metales en forma magistral. Repujar, laminar, grabar, soldar y alear eran procesos utilizados por los orífices peruanos en el siglo VIII. El procedimiento "cire perdue" (cera perdida), conocido en Oriente y desaparecido en Occidente hasta la época del Renacimiento, era el más empleado: consistía en la reproducción del objeto en resina semi-sólida, recubriéndolo con una capa de cerámica, igual a la de huacos.

También fue utilizada la siguiente técnica en el Norte del Perú: se martillaba y repujaba o grababa, recortaba y encajaba; luego se endurecía por calentamiento, y después se soldaba a martillo o por fundición, con oro de baja ley o con plata. Usaban para este procedimiento unos hornillos provistos con un tubo de cobre para conducir el aire con el que atizaban el fuego.

Armas

Los hombres antiguos exhibían su riqueza en sus armas: oro y diamantes, esmeraldas y ópalos, rubíes y turquesas, ornamentaban sus espadas y sables. Los puños y cazoletas eran trabajados por grandes artífices, con tal arte que ideaban animales fantásticos y flores, grabándolos y esculpiéndolos en las armas que fabricaban.

La espada, que desde sus más lejanos orígenes, ha sido un símbolo de mando como también la manifestación de la caballerosidad y del valor.

El cañón de mano, la espingarda, la culebrina, la escopeta, el arcabuz y las pistolas de origen italiano, de mediados del siglo XIV fueron una sustantiva modificación de las armas de tiro primitivas, como la ballesta.

Por medio del mecanismo de la rueda y la sílice se provocaba la inflamación de la carga; éste, más tarde, fue reemplazado por el ágata, ya que este mineral tenía mayor consistencia. Posteriormente, vendría el arcabuz de muralla, el pedernal, el fusil rayado y la carabina. Las armas de fuego sufren una lenta evolución. Fue en el curso de los primeros treinta años de la segunda mitad del siglo XIX que se efectuaron los grandes cambios en el armamento individual: un cambio fundamental en la técnica, una revolución industrial. Así, entre 1850 y 1860 se da la introducción del proyectil cilindro, con el incremento de alcance y mejoría en la precisión. Entre 1860 y 1866, con la guerra civil americana y la guerra prusiana - austriaca, se abandonan las armas de carga por la boca y se adopta la carga por la culata. Entre 1870 y 1874, como consecuencia de la guerra franco - prusiana, se adopta definitivamente el cartucho metálico que simplifica el arma. En 1878, coincidiendo con la guerra ruso - turca, se produce la adopción del rifle de repetición.

Textiles

En este museo no solo encontramos piezas de oro sino también una gran variedad de textiles y telares.

También encontramos en las salas de este museo armas desde el 1,200 a.C. uniformes correspondientes a hombres de guerra de diversos tiempos y lugares, monturas de caballos, espuelas, armaduras y objetos que marcaron historia.

Es seguro que el visitante podrá encontrar en nuestras salas una amplia muestra capaz de desarrollarle una conciencia de lo que fue el antiguo Perú y el resto del Mundo.

DIRECCIÓN:
Alonso de Molina 1100 – Monterrico – Surco (entre cdra 18 y 19 Av. Primavera) Lima 33 – Perú

HORARIO DE VISITA AL MUSEO:
De lunes a domingo de 11.30 am hasta las 7.00 pm.

MUSEO SIN ATENCION:
1 de enero, 9 de abril, 1 de mayo, 28 de julio, 25 de diciembre.


Website: www.museoroperu.com.pe

Precio por persona: $

 

 





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