LA CUCHARITA TAPAS BAR

Hace tres años, cuando el chef Rodrigo Conroy llegó a La Mar con su restaurante 5 Esquinas, le echó ojo al diminuto local que tenía enfrente. “Voy a poner una tapería”, dijo entonces. Pasó el tiempo y hoy, en el local de 70 m cuadrados que hay en el ángulo que forman las calles La Mar e Hipólito Unanue, ha abierto sus puertas La Cucharita Tapas Bar.

Se trata de un típico bar español. Rodrigo lo quiso montar así con la ayuda de Fanny Conroy y Santiago Sparrow, además de su maestro (y por estos días socio culinario) el alicantino Nazario Cano, con quien ha diseñado una lista de piqueos enmarcados en lo que se conoce como “cocina en miniatura” para una propuesta organizada en pintxos y tapas fríos y calientes.

Empapelado con imágenes del Centro de Lima y con una imponente barra de mármol que en horario de atención está sembrada de pintxos y tapas frías, La Cucharita –nombre inspirado en la tapería que Martín Berasategui tiene en San Sebastián: La Cuchara de San Telmo– propone al comensal vivir una experiencia de integración, de libre conversa, de disfrute gastronómico y enológico.

COMER PARADOS
La Cucharita Tapas Bar es un lugar pequeño pero acogedor. Con capacidad para solo 60 personas, en un salón con siete mesas y sus respectivas sillas altas, además de dos barras (una ancha de mármol y una lateral hacia la ventana) y una zona lounge para saborear lo que a uno se le antoje y departir entre amigos.

“La idea acá es que se practique el compartir. Uno se sirve como si estuviese en su casa, luego se ubica, comparte mesa, si quiere, y conversa. El lugar está todo integrado y facilita el encuentro”, explica Rodrigo, quien recuerda que fue en el norte de España donde aprendió la divertida costumbre de salir de tapas, entrar a un lugar, pedir un trago y empezar a probar y conocer todo tipo de sabores y de preparaciones. Sin duda, una experiencia gastronómica que llega a ser mucho más económica, pero tan variada y especial como si se tratase de una carta de alta cocina en el mejor restaurante.

“Al limeño le gusta picotear, así que este formato encaja perfectamente con nuestras costumbres”, opina Rodrigo, quien está convencido también de que tener los piqueos a la vista provoca al comensal, además de que lo transporta a una situación más familiar, amigable y casera.

“Tenemos una variedad de vinos y piscos que va a ir en aumento, lo que también da opción a maridar lo que uno esté comiendo”, explica Rodrigo, quien tiene como socia a Fanny Conroy, una de las fundadoras de la Asociación Peruana de Mujeres Catadoras.

“Además, como todo está a la vista, nos esmeramos en cuidar la calidad del producto… tenemos, por ejemplo, unos panes alemanes espectaculares”, añade el chef, aclarando que los pintxos y tapas fríos están prácticamente listos para servirse (algunos solo requieren un toque final del cocinero), pero que las opciones calientes (como las ostras a lo tigre con salsa bechamel, que son empanizadas) sí requieren un paso previo por cocina.

¿A DÓNDE IR?
Dirección: Av. La Mar 1200, Miraflores
Horario de atención: todos los días de 10 a.m. a 5 p.m. y de 7 p.m. a 12 p.m. (fin de semana hasta las 2 a.m.)


 

 





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